La comunidad de Barranca de Santa Clara se vistió de fiesta para conmemorar la tradicional celebración en honor a la Virgen de la Candelaria en este 2025, dejando huella en el corazón de sus habitantes y visitantes. Desde las seis de la mañana, las actividades dieron inicio con una solemne misa en el templo principal, donde los fieles madrugaron para participar en este acto de devoción. Poco después, las mañanitas a cargo de una banda Clasificada 222 llenaron el aire de música, congregando tanto a quienes habían llegado temprano como a aquellos que, sin descanso, venían directamente del baile de víspera.
La banda continuó su recorrido por las calles del Barrio de Arriba, marcando el comienzo de un día cargado de actividades. A las once de la mañana, las calles se llenaron de vida con la llegada de la peregrinación de los hijos ausentes, quienes, acompañados de danzas tradicionales y el sonido festivo de la banda, se dirigieron al templo para asistir a la misa de función a las doce del día. La emotividad de este momento reafirmó el profundo lazo de los ausentes con su tierra natal.
A la una de la tarde, la plaza principal se convirtió en un punto de encuentro donde los hijos ausentes disfrutaron de un rato agradable al compás de la música, como ya es tradición. La alegría y el ambiente festivo se mantenían en cada rincón del pueblo.
Por la tarde, después de muchos años, regresaron las peregrinaciones siendo los niños y las señoras. Con gran entusiasmo, acompañados también de danza y banda, hicieron su recorrido hasta el templo para participar en la celebración eucarística, generando una atmósfera de unidad y esperanza.
Ya por la noche, la plaza principal, rodeada de mercerías y juegos mecánicos, se convirtió en el epicentro del festejo. La Banda Clasificada 222 animó a los asistentes con su repertorio, y el cierre de la jornada estuvo a cargo de la emblemática presentación de Los Cadetes de Linares, que deleitaron al público en un ambiente inmejorable.
Para culminar, los castillos de fuegos pirotécnicos iluminaron el cielo de Barranca de Santa Clara, sellando con luz y color una edición más de sana convivencia en honor a la Virgen de la Candelaria. Una jornada que quedó grabada en la memoria colectiva del pueblo, reafirmando el valor de la tradición, la fe y la comunidad.